Hay que cuestionarse siempre

En una de estas mañanas, en las que me rehúso a ser un simple mortal de carne y hueso (como si alguno de nosotros lo fuera); y partiendo del principio básico de auto condicionamiento inconsciente, rechazo las imposiciones heredadas de los que quisieron ayudar a convertirme, en lo que ellos consideraban, que era: ser mejor.

Emito un grito de rechazo hacia el universo, bajo la premisa que hay que cuestionarse siempre.

Levanto entonces mi mentón y miro el conjunto de maquinas biológicas que me rodean, las encuentro programadas para la adaptación social y la destrucción sistemática de este hermoso paraíso en el que somos inquilinos indeseables, me percato de su mirada vacía y la ceguera crónica de la cual son víctimas, como rebaño, en esta enorme granja humana.

Pero después, escucho el canto del ave en las mañanas.

Luego, cuando el manto de la noche se extiende sobre el firmamento, levanto la vista hacia el cielo y saludo a mis hermanos, aquellos que están en nuestro olvido, allá en Orion… allá en Las Pleyades.

Y al dormir, estoy dentro de mí de nuevo, aunque atrapado en este torpe cuerpo. Pero mientras sueño, todo vuelve a ser claro otra vez, todo vuelve a ser real y me libero de esta pesadilla de mentiras en la que habitamos y en la que algunos creen ser felices, y lo serán mientras tengan sus juguetes.

Y al despertar regreso a la fantasía, al mundo impropio de la destrucción, a la granja humana donde la compasión hacia nuestros semejantes no humanos parece no tener lugar, tampoco hacia los de nuestra especie.

Después miro a mi perro, y comprendo su sabiduría al descubrir esa hermosa mirada de amor, entiendo que ha vivido tantas vidas que ya no quiso degradarse más a la condición humana, es un suertudo… y luego regreso a mí, para una vez más ser un simple mortal, o que al menos algunos crean que lo soy, que lo crean los dueños de la granja; pero al final lo entiendo de nuevo… hay que cuestionarse siempre.

Reclamo entonces el libre albedrío con el que distraen nuestra falsa ilusión de libertad, pero que termina tristemente recluida en la cárcel del condicionamiento psicológico, luego sonrió junto a Anubis, lo descubro bajo su falso disfraz y lo saludo con la falaz cortesía que se usa con quien nos desagrada; pero al terminar el día resulta que nada me importa, pero después de todo concluyo que nada es real.

(Solo algunas ideas sin mayor coherencia… o tal vez si)

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *