De Dioses, Deidades y otras tantas patrañas

Todavía me parece inquietante, ver la infantil lógica de tantos adultos, que viven convencidos que sobre las nubes vive un hombre invisible que supuestamente nos creó; qué nos dio libre albedrío, acompañado de un conjunto de restricciones grabadas en piedra (las cuales parecen sacadas convenientemente del Libro Egipcio de los Muertos)  y que además nos vigila todo el tiempo y se da cuenta de cada cosa que hacemos, pensamos y omitimos;  esto sin contar que amablemente  tiene construido un lugar prendido en fuego, para torturarnos por toda la eternidad, a causa de nuestros errores… pero nos ama.

No deja de llamar mi atención, que “este hombre”, demuestra una importante convicción socialista, al afirmar que aquel que posee dinero, no puede entrar a su reino; sin considerar, que aquellos que supuestamente lo representan en la tierra, quizás no solo por su corrupción histórica, poseen las mayores fortunas del planeta y heredaron el Imperio Romano, uno de los imperios más ricos y antiguos del planeta; sin contar hasta aquí, la forma cómo crecen diariamente sus arcas, con los tributos que los fieles continúan pagando al Cesar, comprando tiquetes al cielo y remunerando por cada bendición que se proclama.

Este post no tiene el propósito de negar la existencia de Dios, sobre ese punto luego escribiere otro post. El propósito es sembrar algún pensamiento de conciencia, que lleve a quien lo lea, a entender,  que el Dios Terrorista que tanto promueven muchas religiones de la tierra, no tiene nada que ver con el Dios verdadero, padre de todo lo que existe.

Es claro para mí, que nuestra limitada y primitiva concepción humana, no tiene los elementos necesarios para entender lo que  Dios es; ¿Cómo creen que contestaría una hormiga si le preguntan cómo es Dios?, seguramente su respuesta se parecería mucho a la respuesta de un humano del común; pero aunque no podamos definirlo con claridad, en cambio, si podemos decir lo que no es, y está claro que los conceptos que vulgarmente, los origines hebreo / cristianos nos han vendido, nada tienen que ver con la verdadera naturaleza de este Ser Maravilloso.

Independientemente de que la historia de Jesús parezca fiel copia en muchos aspectos, a la historia del  egipcio Horus (3000 BC), o del griego Attis, (1200 BC), o del Hindú Krishna (900 BC), o del Griego Dionysus (500 BC), o del Persa Mithra (1200 BC)… entre otros tantos  salvadores que se han aparecido en diferentes lugares, en distintas épocas y con características tan similares… no cabe duda que el Dios al que Jesús se  refería como padre, está muy lejos de ser un Dios sanguinario, genocida y egocéntrico, típicas características de la falsa Deidad sumeria Enlil.

Amigos míos, el hombre de ciencia que niega la existencia de Dios, es tan torpe como el hombre religioso que deja morir a los suyos por negar la existencia de la ciencia, o por satisfacer la supuesta voluntad del Dios cruel al que muchos siguen.

Hace mucho tiempo comprendí, que Dios, no tiene nada que ver con Yahve, Jehova, Ala o como  originalmente lo llamaba el pueblo Sumerio: Enlil; y que quien busca acercarse a Dios, por medio de una religión va como oveja entre los lobos, en el camino de los hombres.

Les puedo decir sin temor a equivocarme, que  el camino a Dios es hacia adentro, hacia nuestro interior, hacia lo que de verdad somos.

El mundo está lleno de tantas patrañas: que el que reza y peca empata, que compartiendo nuestro dinero con los curas y los pastores se gana el camino al cielo (Aunque se supone que quien tenga dinero no cabe por la entrada a este lugar), que no importa lo que hacemos si  luego nos arrepentimos, que  podemos pedirle a una “Virgen” que nos ayude a cometer homicidio con éxito, que podemos pedirle a Dios que nos ayude a asesinar a nuestros enemigos, que otros humanos pueden absolvernos de nuestras culpas y que no habrán consecuencias por nuestros actos mientras un cura nos bendiga, sin importar a cuantos matemos, violemos o robemos, y más aun si lo hacemos en nombre de “Dios” y de la “Iglesia”.

Incluso llegan a profesar con hechos,  que es más importante la religión que la vida, los sacramentos que el ser humano, la iglesia que el hombre. Además afirman torpemente que somos de carne y hueso, omitiendo por completo nuestra verdadera esencia cósmica espiritual.

La vida es una espiral evolutiva, en la que lo más importante es en quien nos convertimos; si evolucionamos hacia Dios o Involucionamos hacia lo más básico; y la conducta que asumamos en cada momento, solo es un pequeño indicador de lo que pensamos y sentimos,  que poco o nada tiene que ver con lo que en realidad somos.

Más importante que vivir dándonos golpes de pecho, para luego recaer en lo mismo, e involucionar con cada acto hacia los homínidos de los que fuimos tomados; se trata de vivir una metamorfosis guiada con consciencia que nos lleve a ser cada vez un mejor ser humano,  que sea más amigo de sí mismo y del universo al que ineludiblemente estamos conectados.

El camino hacia nuestro interior, es el camino más directo a Dios, una acertada práctica religiosa es dirigir conscientemente nuestro proceso espiritual y esto no tiene nada que ver con rezos, cantos, sacrificios humanos o animales;  ni mucho menos con las  escrituras bíblicas; esas aceptadas por el imperio y que no fueron satanizadas por Constantino y sus amigos, en el concilio de Nicea.

Aceptar, que un proceso que de verdad nos ayude, tiene más que ver con comprender lo que sucede con nosotros mismos,  en cada día que vivimos, la forma como nuestros pensamientos, sentimientos y conductas nos afectan por encima de lo que sucede con los otros; más a nosotros, que a los demás.

Aquí no se trata de satisfacer las expectativas de nadie, sino simplemente de comprender, seraceptarnos, como de verdad somos, llevándonos a nosotros mismos en la espiral evolutiva que es la propia vida, para que al final de este viaje en el que nos encontramos, podamos avanzar al siguiente plano y estar así más cerca del Dios verdadero ese del que viene lo que somos y al que al final regresaremos.

Por. @karlangasco
… Un pensador vago

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